Catalanes Célebres en Colombia


La presencia de personajes catalanes en los territorios de la actual republica de Colombia, antiguamente Real Audiencia (1599) y Virreinato de la Nueva Granada (1717), constituye un hecho documentado a partir del siglo XVII. Se destaca pronto la tarea de redención de los esclavos negros africanos emprendida por Pedro Claver, eclesiástico canonizado en el año de 1888 y actualmente patrón de Colombia, que se hubo de enfrentar a las autoridades políticas y eclesiásticas por el compromiso en la defensa de los esclavos. Durante esta misma época, Baltasar Mas i Burgués provincial de los jesuitas funda la Universidad Javeriana (1623), un poco más tarde Rafael Capsir i Sanz ocupa el cargo de gobernador de la ciudad de Cartagena (1679). A raíz de la destrucción de este puerto por la marina británica (1741), Ignasi Sala i Garrigó ordena y dirige la reconstrucción. El grado jerárquicamente más alto de la demarcación política fue ocupado por José Ezpeleta i Galdeano, virrey desde 1789, que entre otras iniciativas promulgó la edición del primer diario colonial de la zona. Mas tarde Benet Pérez Brito i Valdelomar, también fue llamado para el mismo cargo, que nunca llego a ocupar a causa de las luchas emancipadoras. No obstante, la presencia catalana desborda el ámbito de la política y también se compromete en los campos de la medicina (Lllorenç Verges y Prat i Gual) y de la cultura (Mateu Folc, Josep Pagés y J. Iganasi Valls); en este ámbito Antoni Julià i Pagès, contribuye al conocimiento geográfico del territorio.


Ante el proceso de independencia política de las futuras tierras colombianas, fue importante el precedente de “Los Comuneros”, en el que participa Josep Medart i Bonafont, anunciando el conflicto. La sociedad colonial se divide en dos partes: Del Sector Independista, a demás de Salvador Doménech, Ramón de Holas y Pau Asor, cabe destacar la actuación de Josep Sardà, que lucha con Simón Bolívar y ocupa cargos políticos importantes en los inicios de la vida nacional, en la época que J. Maria Llerasocupaba la alcaldía de Bogotá (1833). Dos personajes que participaron en las batallas de la independencia, uno a cada bando, establecen linajes que resultan reveladores en la vida cultural y política de la Colombia independiente. El militar emancipador J. María Moledo fue el abuelo de Rafael Núñez i Moledo, presidente de la Republica en dos mandatos durante la segunda mitad del siglo XIX y principal promotor de la Constitución Nacional de 1886, caracterizada por una larga vida en un continente habitualmente inestable y turbulento política, económica y socialmente. El capitán de marina de las tropas reales Carles Ferrer i Xiqués inicia un linaje de políticos, abogados y militares del cual es necesario destacar a Jorge Isaacs, político y escritor, autor de María (1867), la obra más representativa de la novela romántica latinoamericana. Se recuerda también la íntima relación de Antoni Rubio i Lluch con un grupo de humanistas colombianos: Miguel Antonio Caro, José M. Ribas Grood y Gómez Restrepo. A comienzos del siglo XX la prefectura apostólica del Caquetá, confiada a la provincia capuchina de Cataluña, marca un hito en el ámbito religioso, antropológico y cultural, con aportaciones decisivas al conocimiento y defensa de las realidades indígenas colombianas; entre una cantidad importante de misioneros a demás de los obispos Miquel Moncunill, Pere Grau y Plàcid Crous, se destacan Fidel de Montclar y especialmente Marcel·lí de Castellví, fundador del CILEAC. En un campo totalmente diferente, el de la economía y el comercio, paralelamente llega a Colombia Josep Carulla i Vidal, iniciador de otro linaje representativo, que dirige una red de supermercados extensa por todo el país. Durante el primer tercio de siglo, Colombia fue una etapa en la formación del geógrafo Pau Vila i Dinares, autor de la Geografía de Colombia (también la de Venezuela) y de su hijo Marc Aureli Vila; también son dignos de mención los primeros contactos que determinaron futuras estadías más prolongadas como en el caso de Ramón Fornaguera i Ramón, introductor de nuevas técnicas pedagógicas en el Gimnasio Moderno y estudioso de los catalanes de Colombia; el pintor Alexandre Obregón y Ramón Vinyes i Cluet que más tarde promulga las tertulias literarias, a las que estuvo vinculado el futuro premio Nóbel Gabriel García Márquez, -muy ligado a Cataluña debido a su larga permanencia entre 1960 y 1970-.


El exilio trae el flujo de nombres de catalanes a la mayoría de los estados latinoamericanos y Colombia no fue la excepción. Así también llegaron personalidades destacadas de la sociedad catalana como los consejeros de la Generalitat Calvet i Mora, Díaz Andino, Espanya i Sirat y el pintor Mallol i Casanovas. El campo de la medicina recibe un impulso destacable con la incorporación a la vida colombiana del urólogo Pere Restrepo i Doménech, Carles Pol i Aleu fundador del Instituto Bioquímico, el oftalmólogo J. Ignasi Barraquer, fundador del Instituto Oftalmológico de las Americas y autor de numerosas técnicas quirúrgicas, el cirujano Antoni Trias i Pujol con su hijo Miquel Trias i Fargas, animador activo de la Comunidad Catalana de Colombia, institución que contribuye a la promoción de Cataluña, organiza los Juegos Florales del año 1945 y además publica diversas revistas como el Bulleti d’Informacio Catalana. Uno de los otros miembros activos catalanes fue Solé i Pla, botánico, un campo científico en que también ha estado bien reconocida la obra de J. Cuatrecasas i Asumí y Miquel de Garganta, autores de trabajos que contribuyeron a la investigación, el conocimiento y la difusión del medio natural colombiano. En disciplinas diversas del mundo académico universitario y de producción intelectual se sitúan Joan de Garganta Fabrega, Josep M. Capdevila i Balanzó y Joseph de Recasens; en una etapa posterior cabe situar a Georgina Ballera y Josep Oriol Tey i Pando. En el mundo de la política activa colombiana, Josep M. Restrepo i Doménech, ingeniero, fue diputado del Partido Liberal y Zuleta i Ángel ministro de educación y de Asuntos internacionales en la década de 1940–1950. También Ramón Trias i Fargas pasa en Colombia una etapa de su formación profesional y política. La evolución de la sociedad colombiana, llena de grandes contradicciones económicas y sociales, determina la participación activa en los sectores más castigados por las sucesivas crisis, de Bonjorn i Sales, i Aldomà i Bonjoch. Es necesario referirse también a Miquel Joseph i Mayol, escritor e impresor, y a Ana Ma. Busquets i Nel·lo, vinculada al diario El Espectador, protagonista en la problemática del tráfico internacional de estupefacientes. Toda la densa y variada actividad de los catalanes en Colombia motiva el interés de investigadores y traductores de la literatura catalana como Nicolás Bayona Posada y José Vargas Tamayo.